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ESTRANGULACION

Llamamos estrangulación a la muerte violenta producida por la constricción del cuello mediante la aplicación de una fuerza activa. Como dicha constricción puede hacerse por intermedio de una lazo o de las manos, dando lugar a lesiones distintas, es obligado el estudio por separado de ambas variedades.

Estrangulación a lazo.

En la estrangulación a lazo la constricción del cuello la realiza un lazo, apretado por una fuerza extraña al peso del cuerpo. La fuerza constrictora en la ahorcadura actúa generalmente en la dirección del eje del cuerpo, mientras que en la estrangulación lo hace perpendicularmente al mismo. Estas son las diferencias esenciales con la ahorcadura, de la que debe distinguirse en los casos prácticos, porque ambas variedades de asfixia producen lesiones muy similares.

Estragulación a lazo.

Etiología: También la estrangulación a lazo puede obedecer a una cuadruple etiología.

Fisiopatología.

Lo mismo que en la ahorcaduea, intervienen en la muerte por estrangulación a lazo tres mecanismos: a) La asfixia, parece desempeñar un papel más importante que en la ahorcadura, ya que el lazo se aplica generalmente a la altura de la laringe o de la tráquea, para obturar las cuales es suficiente una compresión de 15 o 20 kilogramos. b) Por lo que respecta a la compresión de los vasos del cuello, afecta habitualmente a las yugulares y a las carótidas, menos a menudo a las vertebrales, por lo que predominan los fenómenos congestivos sobre los anémicos. c) Finalmente, la aplicación de la fuerza sobre la laringe puede desencadenar un reflejo inhibitorio mortal, por estímulo de las terminaciones nerviosas laríngeas del neumogástrico.

Lesiones Cadavéricas.

Los elementos más significativos son:

Lesiones Internas.

Localmente, las lesiones encontradas en el cuello suelen ser más escasas y menos carácterísticas que en la ahorcadura y estrangulación a mano. Consisten en hemorragias de las partes blandas del cuello que ocupan el tejido celular, los músculos o sus vainas, la cubierta tiroidea y el pericondrio laríngeo; se han señalado hemorragias por éstasis en los ángulos del maxilar, suelo de la boca, amígdalas y aún detrás de la tráquea. Por lo que respecta a las lesiones vasculares, dependen de la fuerza empleada, pero en general son muy raros los desgarros de la capa interna o de la media, mientras que se observa a menudo la congestión y equimosis de la túnica interna, a nivel del punto de constricción, por rotura de los vasa vasorum, que infiltran de sangre coagulada la vaina muscular (lesión de Martín); asientan de ordinario por debajo de la bifurcación de la carótida primitiva y E. Martín suponía que era debida a una confusión de los ángulos posterosuperiores del cartílago tiroides sobre los vasos; es un signo vital de alta importancia. Las lesiones laríngeas son rarísimas y afectan, cuando existen, a las astas del tiroides e hioides y, más raramente, al cricoides.

A distancia encontramos el sindrome asfíctico general, con la frecuente presencia de espuma laringo-traqueobronquial, así como la congestión visceral generalizada, con predominio en el contendio intracraneal y en los pulmones. En estos se observan también placas de enfisema subpleural y equimosis de Tardieu. La sangre es fluída y negruzca, con dilatación y éstasis de las cavidades derechas del corazón.

Lesiones en la ejecución del Garrote.

La naturaleza del instrumento y la forma de llevar a cabo la estrangulación da lugar a ciertas peculiaridades en las lesiones que se producen en el cuello. Ante todo, el surco, mejor dicho, su forma e intensidad dependen de que se cumpla la antigua prescripción legal de que permaneciera el cadáver cuatro horas en el aparato patibulario, en cuyo caso, más que surco, se observan unas excoriaciones lineales que se apergaminan con el tiempo, situadas casi siempre a la altura de la laringe o inmediatamente por debajo. En los garrotes cuadrangulares sólo existe una excoriación anterior y una huella equimótica posterior en la línea media. Si el ajusticiado es reitardo inmediatamente de constatarse la muerte, no suele existir ninguna huella externa en el cuello.

En la profundidad son notables por su abundancia las equimosis y hematomas de las partes blandas. Suelen verse también lesiones musculares y de los vasos, aunque no son constantes. Las fracturas de la laringe y de la tráquea son, en cambio, muy frecuentes, unidas a otras lesiones de la laringe: desgarro de la membrana tirohioidea e incluso su arrancamiento; desgarro de la epiglotis, que a veces aparece desprendida en su base, que flota libremente; desgarro de los ligamentos tiroideos. Todas estas lesiones van acompañadas de intenso derrame sanguíneo y de un estado congestivo y cianótico que se extiende a la faringe.

Problemas Médico Legales.

1.- Diagnóstico de la estrangulación a lazo.

Valen, en sus líneas generales, las mismas directrices dadas a propósito del diagnóstico de la muerte por ahorcadura. Pero, por ello mismo, es capital la diferenciación entre la estrangulación a lazo y la ahorcadura, para lo cual constituyen los elementos de juicio fundamentales las lesiones del cuello, tanto interna como externas. Al ser las primeras poco demostrativas, hay que valerse para esta diferenciación de los caracteres diferenciales de los surcos.

Un paso previo es el distinguir los flasos surcos que a veces aparecen en el cuello de algunos cadáveres de los caracteres diferenciales de los surcos:

Excluídos los falsos surcos, se plantea al perito el problema de distinguir los surcos debidos a la ahorcadura y los surcos debidos a la estrangulación. Podemos indicar:

2.- Diagnóstico Etiológico.

Las circunstancias del caso, especialmente los datos obtenidos durante la inspección del lugar en que se ha encontrado el cadáver, son las que permiten el diagnóstico de la estrangulaciñón accidental. Por su rareza da lugar a pocos problemas.

Más importancia reviste la diferenciación entre el homicidio y el suicidio. Se resuelve por los datos derivados de la disposición del lazo, modo de sujeción y situación del mecanismo, accesible o no al sujeto. Es una dato de gran importancia la presencia de lesiones de lucha, ya que en la estrangulación en los adultos, como maniobra homicida, va casi siempre precedida o acompañada de otras violencias: heridas contusas en la cabeza, equimosis o estigmas unguelaes alrededor de la boca para acallar los gritos, lesiones de defensa en las manos y antebrazos, lesiones de caída, etc. Por último, los antecedentes de la víctima y eventuales circunstancias accesorias facilitan el diagnóstico: cartas de despedida, estado de salud, contratiempos amorosos, mala situación económica, etc.

Estrangulación a mano.

En esta variedad de estrangulación, la muerte, debida a un mecanismo predominantemente asfíctico, tiene lugar por la constricción del cuello producida por la mano.

Etiología.

La estrangulación a mano es exclusivamente criminal, ya que un sujeto que se constriña el cuello con las manos afloja necesariamente la presión al perder la conciencia, lo que hace imposible el suicidio. Muy a menudo constituye una maniobra infanticida. En los adultos, en efecto, exige notable desproporción de fuerzas entre agresor y víctima, o ir precedida de otras violencias. La compresión puede ser realizada por una o dos manos. El sentido de la misma tien lugar, ya lateralmente, con lo que se cierra la abertura de la glotis, ya en sentido anteroposterior, ejerciéndose la presión sobre la parte frontal de la laringe, cuya luz desaparece o se estrecha considerablemente. Otras veces, en fín, la compresión se realiza a un nivel más alto, sobre el hioides, dando origen a una retropulsión de la base de la lengua, cerrando el paso del aire.

Lesiones Cadavéricas.

Para evitar repeticiones, sólo señalaremos aquellas lesiones que son distintas a las descritas en los apartados anteriores.

Problemas Médico Legales.

El único problema médico legal que se plantea en la estrangulación a mano es el de demostrar que tuvo lugar este mecanismo, ya que de hecho este, viene implícito el etiológico, por cuanto como hemos dicho, sólo cabe la etiología homicida.

El diagnóstico de la estrangulación manual se basa en la presencia de las huellas de las extremidades de los dedos causantes de la asfixia; huellas que han de buscarse tanto sobre la superficie del cuello como en los planos profundos y aún completar el examen en los casos dudosos con la observación en la oscuridad bajo la luz de Wood.

No hay que olvidar que en algunas ocasiones se ha intentado simular una ahorcadura (que induce siempre a pensar en el suicidio) después de una estrangulación manual homicida para tratar de ocultar el crimen. En consecuencia, el médico forense examinará minuciosamente el cuello en todo caso en que coincida la presencia de un surco y de estigmas ungueales, profundizando en el examen de los planos subcutáneos y superficiales para establecer el correspondiente diagnóstico diferencial.

Otro problema, que algunas veces se ha planteado, es el de diferenciar una estrangulación a mano, propia y verdadera, de la muerte ocasionada involuntariamente por un simple choque laríngeo, seguido de inhibición. El diagnóstico deberá basarse en la reconstrucción del hecho, tratando de establecer la rapidez con que se produjo la muerte, siempre mucho mayor en el choque inhibitorio, y en la intensidad de las lesiones presentes en el cuello, tanto superficiales como profundas, que serán mínimas y casi inexistentes en el choque laríngeo y acusadas en la estrangulación manual.


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