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AHORCADURAS

La ahorcadura, suspensión o colgamiento puede definirse como la muerte producida por la constricción del cuello, ejercida por un lazo sujeto a un punto fijo y sobre el cual ejerce tracción el propio peso del cuerpo.

Ahorcamiento.

Se distinguen en la práctica la siguientes variedades de ahorcadura:

El lazo y el punto de suspensión: Tanto el lazo como el punto de suspensión son muy variables en los distintos casos de ahorcadura. Como lazo sirve cualquier prensa que sea suficientemente larga y resistente, de cualquier naturaleza, pero flexible. Aunque lo más ordinario es el empleo de cuerdas, se han usado también corbatas, pañuelos, cintas, mangas de camisas, sábanas enteras o desgarradas, cortinas, correas, medias, cinturones, hebillas, etc. Thoinot cita haber hecho oficio de lazo "una rama de avellano" mantenida por pedazos de pañuelo". Según su naturaleza se distinguen en blandos y rígidos o duros, lo que influirá en el aspecto del surco.


Lazo corredizo.

El lazo puede disponerse dando una vuelta o más de una, rodeando el cuello y cerrrándose por un nudo, que unas veces es corredizo y otras fijo. La situación del nudo es muy variable; según sea esta se definen las suspensiones simétricas y asimétricas, típicas o atípicas.

En cuanto al punto de suspensión se ha visto hacer tal oficio a cualquier objeto elevado con la necesaria resistencia para sostener el peso del cuerpo: vigas, ramas de árboles, fallebas, parte superior de una ventana, ventanas o rejas, la misma cama en suspensiones incompletas, etc. En el caso del Príncipe de Condé, el lazo suspensor se enganchaba en otro lazo que pendía, a su vez, del punto de suspensión.

Etiología.

Se deben de tomar en consideración cuatro modalidades de ahorcadura.

Fispatología.

La muerte en la ahorcadura no tiene lugar siempre por el mismo mecanismo. Según las circunstancias del caso pueden intervenir aislados o conjuntamente, un mecanismo asfíctico, un mecanismo circulatorio o un mecanismo nervioso.

Lesiones cadavéricas.

Describiremos sucesivamewnte las alteraciones y hallazgos propios del hábito externo y las lesiones internas.

En el hábito externo de los cadáveres de los ahorcados se observa datos significativos, tanto localmente en el cuello como a distancia.


Surcos de ahorcamiento y línea argentina.

De la misma manera que el apartado anterior, debemos distinguir unas lesiones locales y unas lesiones a distancia en las alteraciones internas. La minuciosa autopsia del cuello es imprescindible en los casos de ahorcadura. El estudio de los diferentes planos anatómicos, de la superficie a la profundidad, nos permite reconocer un conjunto de lesiones y signos muy demostrativos.



Signos de Martín (Primera lámina) y de Amussat (Segunda y tercera láminas).

Lesiones Generales.

Además de las lesiones del cuello, durante la autospia suelen encontrarse, en el resto del cadáver,otras lesiones propias de la ahorcadura:

Problemas Médico Legales en la ahorcadura.

Diagnóstico de la muerte por ahorcadura.- El mayor interés médico legal en las autopsias de los ahorcados reside en averiguar si, efectivamente, la muerte se debió a la ahorcadura, lo que lleva implícito la diferenciación entre las ahorcaduras verificadas en vida y las suspensiones de cadáveres para simular un suicidio. A los efectos de este diagnóstico conviene distinguir, entre los signos que se recogen en la autopsia, tres grupos distintos por su origen:

El primer grupo está constituido por el surco y las lesiones internas del cuello. Estas últimas son prácticamente idénticas en la estrangulación y en la ahorcadura, diferenciándose tan solo en su frecuencia relativa, lo que carece de valore en su caso concreto. Debe, por tanto, valorarse especialmente las diferencias entre el surco de la ahorcadura y el de la estrangulación, en la que insiteremos a propósito de ésta.

Los signos que indican asfixia como mecanismo de muerte son los generales a todas las asfixias mecánicas y no es necesario que volvamos de nuevo sobre ellos. Tienen interés diagnóstico, aún con las salvedades señaladas, en cuanto que indican que la asfixia fue la causa de la muerte, pero no son suficientes para demostrar que la ahorcadura tuvo lugar en vida, pues se ha podido colgar un cadáver cuya muerte se deba a la estrangulación o a la sofocación.

Asumen, pues, la máxima importancia para este diagnóstico los signos del tercer grupo. Desgraciadamente, no siempre están presentes en el cadáver de los ahorcados, por lo que su ausencia no excluye forzosamente este diagnóstico. De otra parte, muchos de los signos que se han indicado como propios de la ahorcadura vital no poseen tal carácter. Ewn síntesis, los únicos signos que verdaderamente tienen el valor de reacción vital no poseen tal carácter. En síntesis, los únicos signos que verdaderamente tienen el valor de reacción vital son los extravasados hemáticos que acompañan a las lesiones del cuello: equimosis y hematomas en las partes blandas con sangre coagulada y adherida a las mallas del tejido, infiltrados hemorrágicos y de las fracturas laríngeas, infiltrados del mismo orden de los desgarros vasculares, etc.

A estos datos positivos hay que añadir el negativo de que la autopsia no delate signos o lesiones propias de otras muertes violentas.

Etiología de las ahorcaduras.- Dejando de lado la ahorcadura-suplicio, debemos estudiar los criterios para establecer el diagnóstico diferencial entre el accidente, el homicidio y el suicidio.

El colgamiento accidental no puede diagnosticarse por la autopsia, siendo la inspección del lugar, unido a las declaraciones que consten en el sumario, recogiendo todas las circunstancias del caso, las que permiten esta conclusión, a la cual es la autoridad que tiene a cargo la investigación quien debe de llegar.

Las ahorcaduras domicida y suicida y su diagnóstico diferencial plantean los más delicados problemas médico legales. Ante un caso de ahorcadura, por lo común, se piensa primero en el suicidio, pues las estadísticas demuestran su mayor frecuencia.

Como datos esenciales para el diagnóstico, debemos tener en cuenta que el suicidio es propio de sujeto vivo, señalándose a menudo por sus rarezas de ejecución. Unas veces el colgamiento ha sido el único intento de suicidio, por lo cual no hay huellas de violneicas extrañas a la ahorcadura; pero también han podido haber otros intentos previos, que habrán dejado las correspondientes huellas lesionales. En este último supuesto, la naturaleza de los intentos suicidas han debido permitir al sujeto bastante supervivencia y energía para consumar la ahorcadura. Por el contrario en la ahorcadura homicida se cuelga a la víctima ya cadáver, casi siempre, o tan gravemente herida que no ofrece resistencia. Por consiguiente, el diagnóstico se funda en la determinación de que la ahorcadura tuvo lugar después de la muerte. Otras veces ayudan al diagnóstico ciertas peculiaridades: que los nudos del lazo, por su tipo o clase indiquen una profesión especial extraña a la víctima; que en el cadáver se aprecien huellas de violencias, cuya naturaleza, origen localización y gravedad deben ser analizados, etc.

En este diagnóstico etiológico tiene una gran importancia la inspección del lugar, capaz en muchos casos de aclarar las dudas. Se cita a menudo el caso en que una presunta ahorcadura-suicidio dentro de una habitación se demostró que en realidad era un homicidio por la altura de un taburete. El cadáver pendía completamente y sus pies estaban a una distancia del suelo de 30 centímetros. En la habitación no había ningún mueble que pudiera haber servido de escabel a la víctima para ponerse el lazo en el cuello, excepto el mencionado taburete, que estaba caído al lado del cadáver, dando la impresión de que había sido derribado por la víctima para consumar su intento. Sin embargo, la altura del taburete era sólo de 25 centímetros, lo que hacía imposible su utilización para tal fín.

Otros datos, comunes a todas las formas del suicidio, son el estado de muebles y objetos, indicadores a veces de que ha habido lucha. Si el suicidio se ha consumado en una habitación, el hecho de que la puerta esté cerrada por dentro con llave. El tipo de cuerda empleada. Forma de los nudos, si son propios de una determinada profesión. Cartas dejadas por la víctima, etc. Todos los anteriores son factores que facilitan el diagnóstico. Los antecedentes familiares, individuales, económicos, sociales de la víctima acklaran en ocasiones los motivos que inducen al suicidio.

Godefrov en 1923, señaló la importancia del examen del punto de apoyo del lazo, cuando es de madera, para el diagnóstico de la ahorcadura-homicidio. Según este autor, cuando se cuelga un cadáver, sobre todo si lo hace una persona sola, lo habitual, después de haber pasado la cuerda por el cuello, es lanzar el cabo por encima de una viga o de una rama y tirar fuertemente para izarlo. Esta maniobra da lugar a que se desprendan algunas fibras de la madera, que se orientan hacuia arriba en un lado y hacia abajo en el otro. En cambio, en el suicidio no se desprenden fibras ordinariamente, pero si lo hacen están orientadas hacia abajo en ambos lados. Esta señal muy interesante, debe ser interpretada con prudencia pues la cuerda con el nudo junto a la viga puede dislocarse en el momento de la suspensión, dando lugar a que se levanten fibras que se orientan en los dos sentidos. Popp ha señalado un caso en que la cuerda había dejado dos trazos, uno por delante y otro por detrás, en la rama; de estos dos trazos el mayor era vertical, pero el menor era oblícuom formando un ángulo de 45º con la vertucal. Este dao sirvió para demostrar que se trataba de un homicidio y que el cadáver había sido izado, dejando en esta operación la cuerda con la huella descrita.

En resumen, la diferencia entre una ahorcadura homicida y una ahorcadura suicida se establece por el análisis de los siguientes elementos de juicio:



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